miércoles, 25 de abril de 2012

Jugando rugby en el ruedo.



Un famoso pasodoble dice en su letra: "en las tardes soleadas de corrida la gente aplaude al diestro con fervor.  Y él saluda presentando a su cuadrilla con esa gracia de hidalgo español". Y algo parecido será lo que podamos disfruta el próximo 30 de junio en la plaza de toros de Pontevedra.

Pero en esta ocasión en el paseíllo no se lucirán capotes ni monteras, sino los colores de cada equipo participante. Y el recinto no verá el enfrentamiento entre el hombre y el animal.  Serán grupos de caballeros los que practiquen un deporte de bestias demostrando sus habilidades.

Ese domingo se celebrará el primer torneo de rugby playa Ciudad de Pontevedra organizado por el Pontevedra R. C., que nos hará disfrutar de las cogidas, revolcones y carreras de otros diestros, los del balón ovalado.

Como viene siendo habitual, el club busca continuamente nuevos retos, no solo deportivos, sino también proyectos que supongan un desafío para su directiva. En esta ocasión el objetivo es llevar el rugby a un ruedo taurino en su vertiente de rugby playa, modalidad más dinámica que la versión tradicional, pero también más cansada para los jugadores, pues, a la actividad física más continua, se une el inconveniente de correr descalzos sobre arena de playa.

En el torneo, de carácter internacional, está prevista, como máximo, la participación de 20 equipos. Los curiosos por conocer las reglas o interesados en participar podéis encontrar en la página oficial del club las normas de inscrpción y el reglamento.

Aunque la gente de Pontevedra no tendrá problema en encontrar la plaza, para los que asistáis de otras provincias o de (ojalá) otros países, os diremos que el recinto se encuentra situado en la Calle Nostramo Lourido s/n, en el extremo oeste de la Avenida de Reina Victoria, dentro del casco urbano de la ciudad.


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Con motivo del evento contamos, en esta ocasión, con la colaboración de nuestro insigne vecino José Luis Fernández Sieira, polifacético personaje, muy respetado y apreciado por la ciudad, profundo conocedor de su historia y la de sus gentes e involucrado en su ambiente cultural y social desde hace tanto tiempo que seguramente no quiera ni recordarlo.

Socio, secretario, vicepresidente y presidente (actualmente de honor) de la Filarmónica de Pontevedra, ha compaginado desde siempre su pasión por la música con la inquietud por la literatura y su amor a una ciudad que no le vio nacer, pero sí crecer y convertirse en uno de sus más destacados habitantes, posición alcanzada principalmente gracias a la palabra escrita, que ha plasmado en un gran número de artículos, en las más de 200 semblanzas de los galardonados por la Asociación Amigos de Pontevedra (recopiladas en  XXXIII años de Amigos de Pontevedra) así como en otra obra que recoge los primeros 75 años de vida de la antes mencionada Filarmónica de Pontevedra.












Y, a petición nuestra, ha tenido la deferencia de dejar constancia de sus conocimientos redactando una breve aunque completa reseña sobre la ya larga historia de nuestra plaza de toros. 

Os dejamos con ella:

  LA PLAZA DE TOROS DE PONTEVEDRA 

Pontevedra tuvo a finales del siglo XIX una primera plaza donde se lidiaban toros. Estaba construida en madera y fue inaugurada el 10 de agosto de 1892 con un único espada que fue Luis Mazzantini, el torero de moda, lidiando cuatro toros de la ganadería de Aleas. 

Aquella plaza construida en el lugar de San Roque duró solamente ocho años, ya que el 12 de agosto del año 1900, con motivo de las Fiestas de la Peregrina, se inauguró la actual plaza en el mismo lugar de la anterior, lidiándose seis toros de la ganadería del Marqués de Salas, propiedad de Juan Muriel de Castroverde, a cargo de los matadores Emilio Torres (Bombita) y su hermano Ricardo Torres (Bombita Chico). Para asistir a esta corrida, las empresas de ferrocarriles fletaron trenes especiales desde Monforte, Vigo, Santiago y Oporto. La prensa de la época señala que solamente el tren procedente de Santiago y Villagarcía trajo a Pontevedra más de mil aficionados. 

La corrida fue un éxito ya que Bombita fue largamente ovacionado en sus tres toros, mientras que Bombita Chico cortó dos orejas y salió de la plaza a hombros de los aficionados. 

Digamos para los curiosos, que los precios de las entradas oscilaban entre las diez pesetas de barrera de sombra hasta las dos pesetas con cincuenta céntimos del tendido de sol. Y los palcos con doce entradas para las familias adineradas, donde las señoras lucían la clásica mantilla española, costaban la fortuna de cien pesetas, más o menos lo que un albañil ganaba en un mes. 

Es imposible en este breve comentario el mencionar las grandes figuras del toreo que visitaron nuestra plaza a lo largo de estos ciento doce años. Pero digamos que aquí estuvieron los mejores de todo este tiempo: Lagartijo, Frascuelo, El Gallo, Los Bienvenida, Los Dominguín, Carlos Arruza, Manolete, Julio Aparicio, El Litri, Palomo Linares, Paco Camino, el Cordobés y un largo etc. Pero quiero señalar que en esta plaza sufrió una grave cogida el diestro navarro Julián Marín, que estuvo hospitalizado bastante tiempo en Pontevedra y, al reponerse de sus heridas, obsequió a la Virgen Peregrina con un hermoso capote de paseo bordado en oro, con el cual se confeccionó un manto que la Virgen suele lucir el día de su fiesta, lo que nos hace pensar que Pontevedra, los toros y la Peregrina tienen algo en común. 

 José Luis Fernández Sieira

Agradecemos enormemente al autor su esfuerzo y completamos, por nuestra parte, tan interesante artículo con una nota arquitectónica actual.

Y es que, como ya ha sucedido en otros ruedos (véanse, por ejemplo, la plaza de toros de Vista Alegre o la Cubierta de Leganés, ambas en Madrid) a la plaza se le instaló en 1996 una protección superior que la hace más cómoda, tanto para las corridas de toros como para cualquier espectáculo a celebrar en ella, especialmente teniendo en cuenta el clima que caracteriza nuestra región.

Volviendo al rugby, leemos en la reseña de José Luis Fernández cómo, para asistir a la inauguración de la nueva plaza, se fletaron trenes especiales desde otras ciudades que desplazaban a los aficionados.

Aunque en esta ocasión no esperamos llegar a ese nivel, sí deseamos que el nuevo proyecto del club sea un éxito, tanto de participantes como de espectadores y que, con los años, se convierta en una atracción más de Pontevedra como ya lo es la Outubrofest.

 De momento lo dejamos aquí, pero seguiremos facilitando cuanta información podamos conseguir.

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